Para entender la sanación por sonido, en primer lugar, hay que comprender un principio básico: el concepto de resonancia simpática, que reside en la frecuencia vibratoria de un objeto. La resonancia simpática se produce cuando un objeto vibrante influye en otro, originando cambios en su índice vibratorio. Igual que puede romper un cristal, el sonido puede provocar cambios en nuestro organismo a través de ondas de forma.

Cada célula que compone nuestros órganos, huesos y tejidos tiene una frecuencia vibratoria. La enfermedad es palpable cuando nuestra frecuencia sana pasa a ser una frecuencia que vibra sin armonía. Los diapasones ayudan a armonizar, puesto que con ellos se puede proyectar la frecuencia resonante apropiada sobre cualquier parte insana, acto que le devuelve su frecuencia normal y una mejoría funcional.