La etapa que va desde el nacimiento hasta la pubertad es la que más influye en el estado de cualquier persona y en la que más desequilibrios se producen en el sistema cráneo-sacral. Al evitar en lo posible el uso de medicamentos y tratamientos invasivos como la cirugía, la osteopatía se indica especialmente para bebés y niños. Las técnicas osteopáticas previenen futuras descompensaciones y contribuyen a que tengan un buen crecimiento y desarrollo.

Los huesos del cráneo están en consolidación y crecimiento durante la primera infancia. Hasta que las suturas no se cierran y son flexibles, el ser humano tiene unos grandes mecanismos de adaptación y corrección que las técnicas de la osteopatía -que no son agresivas ni dolorosas- pueden potenciar. La osteopatía cráneo-sacral pediátrica es beneficiosa, por ejemplo, en caso de alteraciones traumáticas óseas, problemas del paladar asociados al labio leporino, deformación craneal, maloclusión dental, problemas visuales, sinusitis, anginas, otitis, dolor de cabeza, etc, etc. También constituye una importante ayuda para bebés y niños que hayan nacido con ayuda de medios mecánicos.

El tratamiento precoz en bebés y niños puede evitar o atenuar problemas en el sistema nervioso central que podrían conllevar retrasos en el desarrollo y otras alteraciones.

masaje en boca
Trabajo en boca para el equilibrio de las cadenas musculares que intervienen en la respiración, oclusión, pronunciación y deglución

La osteopatía cráneo-sacral es muy suave en sus manipulaciones y, por tanto, resulta apropiada para el tratamiento del ser humano desde su nacimiento. Si se hace uso de ella a una edad temprana, se pueden llegar a evitar problemas del sistema nervioso central que posiblemente se manifestarían como enfermedades o dificultades, por ejemplo problemas de aprendizaje, retraso en el desarrollo, crisis de epilepsia, déficits sensitivos, asma…

La osteopatía cráneosacral aplicada a recién nacidos requiere que como terapeutas desarrollemos al máximo toda nuestra capacidad de percepción, puesto que los mensajes que emiten los recién nacidos son sutiles. El terapeuta, de algún modo, ha de fusionarse con el bebé para iniciar el proceso. El trabajo cráneosacral y el enfoque meníngeo van dirigidos, sobre todo, a armonizar el sistema meníngeo y nervioso tras las secuelas producidas en algunos procesos intrauterinos y durante el parto, sobre todo si es asistido con instrumentos especiales.

 

 

Método de las cadenas musculares para bebés y niñosOsteopatia-pediatrica

El tratamiento precoz en los niños puede evitar o atenuar problemas relacionados con el sistema nervioso central, que podrían conllevar alteraciones en el desarrollo de:

  • la motricidad refleja
  • la motricidad fina
  • la motricidad voluntaria
  • el control del tono postural
  • las funciones vitales (cardiaca respiratoria…)
  • los estados de vigilia-sueño

Conocer al bebé, observar sus características anatómicas, fisiológicas y de comportamiento, es lo que me permite ajustar el tratamiento más adecuada para cada caso.