Las flores de Bach son elixires basados en las tipologías de esencias florales creadas por el médico Edward Bach (1886-1936). Este doctor inglés, basándose en la hipótesis de que las enfermedades son consecuencia de trastornos o desequilibrios de la dimensión emocional-mental, inventó 38 preparados, vinculados a otros tantos estados emocionales, y desarrolló la terapéutica floral. Este sistema terapéutico se dirige al campo emocional, aunque actúa sobre el cuerpo físico debido a la estrecha relación existente entre cuerpo y mente. Así, el uso de las flores de Bach puede aliviar desequilibrios psicoemocionales y ayudar a prevenir enfermedades.

Estos preparados responden a una simplificación y acotación de un repertorio de remedios homeopáticos. En 1983, la Organización Mundial de la Salud publicó un estudio dirigido a las administraciones sanitarias de sus estados miembros que incluía las esencias florales de Bach. Cada una de estas elaboraciones puede aliarse como remedio armonizador y favorecedor del trabajo en la consulta. Hoy, esta técnica floral resurge con fuerza y se encuentra entre dos corrientes; una, que tiende a convertirla en parte de la medicina convencional y prescriptiva, y otra que intenta rescatar el mensaje del doctor Bach y su manera de gestionar la curación: combatir la enfermedad en sus causas y no en sus efectos.