Los músculos del cuerpo humano nunca se mueven solos; trabajan como parte de cadenas musculares. Es decir, son familias de músculos o grupos o a través de los cuales se propagan las fuerzas organizadoras del cuerpo. La función que ejercen depende de la buena relación articular y el equilibrio de las tensiones musculares. Hoy, siguiendo a Léopold Busquets, director durante años del Colleège Sutherlans de Paris, se entiende que la influencia de las cadenas musculares continúa en la caja craneana por circuitos anatómicos, integrando el cráneo en el funcionamiento de las cadenas.

Los músculos son elásticos y tienen la capacidad de contraerse cuando reciben un estímulo nervioso. Lo normal es que recuperen su posición original al cesar el estímulo. Sin embargo, con frecuencia los músculos están contraídos durante largo tiempo; permanecen duros, tensos y dolorosos, ocasionando una contractura. Si esta anomalía se vuelve crónica provoca rigidez, pérdida de movilidad en las articulaciones y, entre otros problemas, una mala circulación en la zona. En esos casos el músculo llega a perder su longitud original y queda retraído o acortado. Cuando se produce el acortamiento de una o varias cadenas musculares aparecen desalineamientos en la estructura corporal, que hacen que sea necesario un mayor gasto de energía. Si la cadena se estira en un solo extremo, se provoca un desalineamiento indeseado en otros de sus puntos para logran una compensación. Existe una estrecha interdependencia entre los músculos y la cadena miofascial que envuelve los músculos y los elementos conjuntivos fibrosos.

La cadena muscular que permitió a la especie humana erguirse es la cadena muscular posterior. La bipedestación obligó a los humanos a desplazar su eje de gravedad hacia delante, con el fin de obtener una mayor estabilidad. El hecho de caminar erguidos condicionó la activación del encadenamiento muscular posterior. La cadena posterior es el conjunto de músculos que transcurren desde la base del cráneo hasta la planta de los pies, continuando por la parte anterior de las piernas hasta debajo de las rodillas. Cualquier acción -alargamiento o acortamiento- conlleva el alargamiento o acortamiento de todo el sistema, bien sea por flexión o por rotación. La cadena posterior, al igual que las demás cadenas musculares, se comporta como si se tratara de un solo músculo. Cuanto más rígidos tengamos los músculos, mayor será el fenómeno de las compensaciones: fuertes tensiones y acortamientos que presentan los grupos musculares, debido a mecanismos derivados del bloqueo diafragmático.  Los vicios posturales o, más frecuentemente, desequilibrios entre las diferentes cadenas musculares (exceso de tensión) pueden llegar a originar la fijación de una actitud postural determinada y, por tanto, diferentes tipologías personales.