El cuerpo humano puede sufrir modificaciones de su Nivel Energético Normal (NEN), en el que se llevan a cabo todas las funciones vitales del organismo sano. Utilizando adecuadamente los pares biomagnéticos (que presentan los polos norte y sur como cualquier imán común) podemos valorar las funciones orgánicas en general, de tal manera que, se pueden prevenir, detectar y corregir numerosas alteraciones. En el plano físico, el biomagnetismo, al corregir distorsiones del pH (que mide la acidez o alcalinidad), proporciona homeostasis o equilibrio. En el ámbito emocional, el uso de pares biomagnéticos favorece un cambio de ánimo en la mayoría de las personas, al liberar el estrés y procurar un mayor vigor energético.